A Teresa, Pilar, Senen,
Fina, Fran, Fernando
y todo el equipo de Alalá.
Todo oficio tiene sus secretos,sus modos de ser y de hacerse. Cada artesano a su vez tiene los suyos. Entre ellos hay quienes los guardan para llevarselos a la tumba y los que los comparten sin egoismo. Hay otros que no necesitan guardarlos ni confesarlos porque su obra es de una belleza tal, que se explica a si misma... y también a su creador. De algún modo suponíamos que Alalá tenía que estar reflejando las manos y el espíritu de las personas que le daban vida. Un espacio que desde el siglo XXI revaloriza la cultura material y espiritual de un tiempo pasado, no podía hacerlo sin una gran humildad e inteligencia.Indagar en la riqueza de las historias personales sin invadir la intimidad y con una mano disponible a armar fiesta o secar lágrimas, imposible sin una mirada sensible, alegre y respetuosa. Achicar la brecha que separa generaciones, y los océanos que distancian un mismo pueblo ... dificil pensarlo sin un optimismo esperanzado. Ya lo intuíamos... su creación nos hablaba de todo esto.. gracias por permitirnos confirmarlo.
Con admiración y afecto,
Lembranzas da Terra
